Carta del Parroco – 15 de Enero 2017

frmnicks_mug_smallLa semana pasada hablamos acerca de que aunque la liturgia es primero y más que nada el trabajo de Dios en nosotros, tenemos una respuesta apropiada y somos llamados a muchas y varias formas de responder a la gracia de Dios: silencio y canto, gesto y quietud. Esta semana se nos recuerda del enfoque primario del culto divino y de una forma interesante en la cual fue destacado en la tradición de la liturgia.

Primero, vemos en el párrafo 33 que “la sagrada liturgia es principalmente el culto a la divina Majestad.” En Segundo lugar, “contiene mucha instrucción para los fieles.”

El párrafo continúa: “las oraciones dirigidas a Dios por el sacerdote que preside sobre la asamblea en la persona de Cristo son dichas en el nombre de todo el pueblo santo.” Entonces, el sacerdote, cuando ora en la Misa, lo está haciendo en nombre del pueblo de Dios y sus oraciones son “dirigidas a Dios.” Aqui me gustaria ofrecer una nota conectada acerca de la manera en la cual esto ha sido enfatizado en la historia de la liturgia.

La mayoria de lo que dice un sacerdote en la Misa es una oración dirigida hacia Dios el Padre en nombre de la gente. Nos podemos preguntar, entonces, porqué el siempre está de frente a la gente? Si la oración del sacerdote está dirigida a Dios, porqué pareciera que está orando hacia mi?

Aqui encontramos esta pregunta de direccionalidad en la Misa; puedo tocar este punto muy brevemente. En los últimos 50 años, ha llegado a ser costumbre para el sacerdote de pararse adversum populum (en contra de la gente). Por más de mil años, sin embargo, esto no fue el caso. Porqué?

Para enfatizar la idea de que el sacerdote no está separado de la gente sino unido con ellos en adoración a Dios (el primer propósito de la liturgia), era la norma del sacerdote de pararse enfrente cum populum (con la gente). Esta era la posición normativa durante la Misa porque, como fue mencionado antes, la mayoria de las oraciones son dirigidas al Padre. Sin embargo, por esas partes dirigidas hacia la gente, el sacerdote se pone de frente hacia los alli reunidos.

Para la sorpresa de mucha gente, el Concilio del Vaticano II no cambió esta práctica y de hecho, presume en todo este documento que el sacerdote y el pueblo están unidos en voltearse fisicamente hacia Dios para ofrecer oración y alabanza. Hasta

Este dia, los misales y documentos más recientes que usamos en la Misa, nos dice que el sacerdote está de frente hacia la gente. Esto está visto claramente cuando, periodicamente durante la MIsa, estos documentos indican el momento cuando el sacerdote debe estar volteado hacia la gente y dirigirse a ellos (lo cual presume claro está, que el sacerdote todavia no estaba de frente hacia ellos).

Porqué esta práctica tan Antigua y teologicamente profunda cambió? Hay solamente un documento official que viene de Roma que menciona una razón para usar esta opción secundaria. La razón se encuentra en una publicación llamada Notitae la cual ha sido puesta por la Congregación para el Culto Divino y los Sacramentos. En el encontramos una explicación breve que destaca la significancia de la práctica Antigua de ponerse de frente con la gente, pero tembién encontramos una breve explicación del porqué el sacerdote debe de ponerse de espaldas a la gente. Se lee asi: “la posición frente contra/hacia la gente parece ser más conveniente en la medida en que hace una mejor comunicación.”

Enonces, con la excepción de una consideración por conveniencia, la Iglesia todavia oficialmente favorece la posición del sacerdote de frente con la gente, una práctica enraizada en una Antigua tradición de mil años de teologia y liturgia.

Alabado sea Jesucristo, ahora y por los siglos!

En Cristo
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Fr. Nicks

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